Trakatap, fantasía aplicada al claqué.

Un espectáculo de ritmo envolvente caracterizado por la vitalidad latina de un equipo de artistas catalanes capaces de reinterpretar el claqué de una manera sorprendente. “Trakatap”, que se representa hasta esta noche en el Teatro de la Tosse, atrapa al público por su estilo, ironia, sencillez y gracia. Sus temas originales que van desde el jazz, el soul, hasta el funky están interpretados en directo por los tres músicos-compositores de la compañía: Nestor Busquets (percusión), Pepo Domènech (contrabajo) y Joan Miquel Pérez (piano); contribuyen a crear un ritmo àgil y dinámico.

El ritmo de la obra se sustenta en un gran conocimento técnico y una perfecta sincronía y sintonia coral, además de una buena cohesión entre la parte musical y la bailada.

Los bailarines (y cantantes) Ludovico Hombravella, Rubén Pérez y Toni Sans en escena junto a la coreógrafa Roser Font, que nos propone un claqué veloz marcado por su alegría y libertad, juegan a recrear un panorama variado que a veces recuerda el mundo del musical, el cómic, la comedia, pero también a la vida cotidiana. Entre los mejores números está un claqué ilusionista donde los zapatos bailan solos convirtiéndose en los únicos protagonistas del escenario y cuentan más de los bailarines de lo que cualquier palabra pueda contar; un cuarteto de claqué sobre sillas que hace soñar; un solo de Roser Font estrepitoso; un tango a tres y un final donde los músicos junto a los bailarines utilizan como instrumento de percusión cubos de pintura llamando a los espectadores a participar.

En definitiva, un espectáculo brillante, fascinante y fresco con una estructura lineal y armónica que consigue envolver. Espléndidas coreografías de claqué, ricas en evocaciones capaces de hacer emerger, no solo la variedad de las ambientaciones sonoras y el virtuosismo de los bailarines, sinó también las diferentes emociones que los acompañan.

SIMONA GRIGGIO
Publicado en el periódico IL SECOLO XIX de Génova (21-4-2007)


“Trakatap”, cuando el baile transmite energía y ligereza.
Jazz, funky, ritmos brasileños, con la amalgama del claqué y el cambio de roles: músicos que bailan, bailarines que tocan, todos cantando.

Un concentrado de energía y ligereza, un “gazpacho” picante de jazz, funky y ritmos brasileños, con la amalgama del claqué y el aliñado juego de cambio de roles: músicos que bailan, bailarines que tocan, todos, cuando es necesario, cantan. De Barcelona, por primera vez en Italia, la compañía trakatap llega al teatro della Tosse (en escena hasta esta noche).

El inicio suscita curiosidad progresivamente con una proyección “on the road” del musical de Hollywood: los sonidos y los pasos son los mismos pero minimalizado el número de intérpretes y la escenografía (escena desnuda y la sala Triumfo muy vivida) en favor de los cuatro bailarines muy lejos esteticamente del estandar del otro lado del océano (solo sus gestos imponen una corrección).
Pronto alcanzan una dimensión juguetona e irónica - al principio intencionadamente ambigua- que atrapa al público con una polivalencia impresionante, un ritmo espectacular que resulta ser bien concevido y un hilo de alegre diversión.

Simplemente no se puede explicar lo que ocurre en noventa minutos de música y danza agradable y jobial. Se construye con sonidos de percusión, contrabajo ( y bajo eléctrico) y piano. Pobre de medios pero rico en originalidad, “Trakatap” propone la mezcla del claqué con el flamenco, incursiones del buen jazz (sólido trio de músicos compuesto por Néstor Busquets, Pepo Domènech y Juan Miquel Pérez) y muchas más influencias.

De los cuatro bailarines, todos excelentes y con peculiaridades expresivas eterogèneas, destaca la catalana Roser Font, “bailarina de claqué y danza jazz”, que firma las coreografías: un mosquito con la energía de una montaña.
A su lado el virtuosismo de Ludovico Hombravella, Rubén Pérez y Toni Sans.

Entre movimeintos asombrosamente atléticos (a veces circenses), danza moderna, guiños mímicos graciosos y divertidos, juegos de luces que acompañan al claqué adquiriendo un protagonismo surreal y pleno, rítmos sobrecogedores (como ya hemos dicho todos hacen de todo) e interacción con el público (el lado menos original del espectáculo però inteligentemente llevado sin excesos) el espectàculo se desarrolla en un agradable “crescendo” y sabe terminar en el momento justo dejando al público encantado y deseoso de un bis.

GIORGIO DE MARTINO
Publicado en el periódico CORRIERE MERCANTILE de Génova (21-4-2007)